Alexandra Mejía Benard
Presidenta y fundadora
Médico internista y máster en cuidados paliativos, con más de 20 años de experiencia.
Somos una asociación sin ánimo de lucro formada por un grupo de personas que, de manera voluntaria, ofrecemos nuestra compañía y conversación al enfermo y a su familia.

La misión, visión y valores de la Asociación Potala están enmarcados en el ámbito de los cuidados paliativos. Sensibilizados ante las situaciones de final de vida, con una profunda motivación interna y un deseo de solidaridad con el prójimo que atraviesa el sufrimiento de la enfermedad y la muerte, brindamos apoyo y acompañamiento a personas con enfermedades graves que amenazan la vida y a sus familiares.
El voluntariado de la asociación está enfocado principalmente al acompañamiento presencial y al apoyo emocional, con un enfoque totalmente laico y aconfesional. Nos mueve una visión global, profundamente humanista, de la persona que sufre y de su entorno próximo.
Hay personas con una profunda vocación por ayudar a los demás, que desean dedicar su esfuerzo y su tiempo al voluntariado. En la asociación canalizamos ese espíritu solidario hacia los enfermos que más lo necesitan, para que esta última etapa de la vida pueda afrontarse de una forma apacible, digna y serena.
El voluntariado, en su función de acompañamiento, se reconoce como un elemento insustituible y necesario dentro de los equipos de cuidados paliativos.
El hospice no es solo un lugar: es una filosofía sobre cómo cuidar a una persona con una enfermedad que limita su vida, y a los familiares que afrontan con ella esta difícil situación.
La Asociación Potala Hospice es una entidad sin ánimo de lucro, laica y aconfesional en su funcionamiento. Se fundó en el año 2001.
Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el n.º 170499.
Acompañar a personas con enfermedades avanzadas y en fase de final de vida.
Ser un nexo entre paciente y familia, favoreciendo la comunicación entre ellos.
Cooperar con el equipo médico y los demás profesionales implicados.
Colaborar con una educación en y para la muerte en la sociedad actual.
Entendemos que la persona próxima a la muerte no es solo un enfermo al que hay que ayudar a cuidar su cuerpo. Es un ser humano único, con una dignidad intrínseca, con su propia historia y vivencias, al que acompañamos en la última etapa de su vida.
A través de nuestro trabajo, propiciar juntos el ambiente que favorezca una muerte serena.
Compartimos los principios de los cuidados paliativos.
Los moribundos aún están vivos y tienen derecho a que se les ayude a vivir hasta que mueran. Se hace énfasis en el confort y la calidad de vida.
No se prolonga ni se acorta el momento de morir.
Respetando las decisiones que cada uno tome.
Se intenta atender las necesidades físicas, psicológicas, espirituales y sociales.
Considerado como una respuesta lógica a la pena.
Estos principios se completan con unos valores éticos que guían nuestra labor de voluntariado.
La verdadera compasión surge de reconocer que el sufrimiento es una experiencia universal. Intentamos ser abiertos, tener una actitud sin juicios y entender por qué la gente sufre.
Cada uno debe contactar con su propia fuerza interna espiritual. Por eso mantenemos una actitud respetuosa hacia las creencias de las personas a las que acompañamos.
Comprender la interconexión de todo con todo y, por tanto, la profunda interconexión de cada persona como parte de una comunidad más grande.
Entidades que difunden y conciencian sobre los cuidados paliativos y el final de la vida.
Fundación Vivo Sano
Un movimiento que reivindica una atención paliativa integral para todos como derecho fundamental: ser cuidados con respeto y dignidad en los momentos de dificultad y sufrimiento. Su misión es movilizar la conciencia social para que la atención paliativa sea accesible a cualquier persona.

«Hospice» deriva de la palabra latina hospicium, que significa «acoger a un invitado o extraño». En los siglos XVI y XVII los monasterios se hacían cargo de las personas dependientes y enfermas; eran el lugar donde pasar los últimos momentos. Después, cuando la medicina empezó a desarrollarse, se les llevaba a los hospitales, pero moría mucha gente, sobre todo por infecciones, y los hospitales eran también lugares para morir.
En 1842 una monja francesa empezó a cuidar a personas en situación de final de vida, y más tarde monjas irlandesas abrieron hospices en Berlín. Tras la Segunda Guerra Mundial, los hospitales mejoraron porque empezaron a tratarse las infecciones: mucha gente salía sana, y quienes morían pasaron a considerarse fracasos médicos.
Hasta los años sesenta apenas se había intentado analizar qué sentían los enfermos al final de la vida con respecto a la muerte. En esa década el interés creció enormemente: los temores, la angustia, el desasosiego y la tristeza de las personas al final de la vida, y la forma en que su entorno debía afrontarlos para ayudarlas. Los impulsores del movimiento Hospice fueron los primeros en poner de manifiesto que la medicina tecnológica no respondía a las necesidades de los enfermos en la última fase de la vida.
En 1967, en Sydenham (Inglaterra), la Dra. Cicely Saunders fundó el St. Christopher's Hospice, tras años de captación de fondos y planificación: un lugar centrado en los cuidados clínicos, la docencia y la investigación. Marca el inicio del movimiento Hospice moderno, considerado la cuna de los cuidados paliativos. Su trabajo estimuló la creación de hospices por todo el mundo y estableció los fundamentos de los cuidados paliativos modernos: un enfoque integral del control del dolor que incluye las necesidades sociales, emocionales y espirituales de las personas al final de la vida.

Alexandra Mejía Benard
Presidenta y fundadora
Médico internista y máster en cuidados paliativos, con más de 20 años de experiencia.
Joaquín Fores Marsa
Secretario
José Enrique Parra Morales
Tesorero
Psicólogo clínico y especialista en gerencia financiera, equipos y proyectos.
Patricia Rivera Lanuza
Mataró
Facilitadora de terapia transpersonal, biodescodificación y psicoterapia contemplativa.
Uma Camps
Menorca (Ciutadella)
Terapeuta Gestalt.
Jacobo Iza
Menorca (Maó)
Servidor y marinero.
Alexandra Mejía Benard
Valencia
Helen Guerrero Jodar
Carles Pera i Sans

Nuestro proyecto
Queremos crear un centro residencial de cuidados paliativos para que quienes no puedan, o no quieran, estar en su casa tengan un lugar donde vivir y morir.
Conoce el proyecto