La idea surge de una necesidad que vemos en la comunidad: faltan centros específicos donde los pacientes que no pueden, o no quieren, estar en casa tengan un lugar para vivir y morir.
En España hay una importante desigualdad entre comunidades y una brecha entre la necesidad y la cobertura. Cada vez son más las enfermedades crónicas avanzadas que requieren cuidados paliativos y, aunque los servicios han aumentado, solo alrededor del 40 % de los pacientes que necesitan cuidados paliativos especializados los reciben. Faltan sobre todo recursos residenciales: centros dedicados específicamente a los cuidados paliativos, con una atención integral que no contemple solo la parte médica y física, sino también las dimensiones emocional y espiritual de la persona, como ocurre en los hospices.
La recomendación europea es contar con dos equipos especializados, uno hospitalario y otro domiciliario, por cada 100.000 habitantes. España cuenta de media con 0,96 servicios especializados por cada 100.000 habitantes y cerca de 0,6 unidades específicas, muy por debajo del estándar recomendado.
El 11 de octubre de 2025, la Alianza Mundial de Cuidados Paliativos y Hospices celebró el Día Mundial de los Cuidados Paliativos bajo el lema «Lograr la promesa: acceso universal a los cuidados paliativos». Desde 2014, cuando la Asamblea Mundial de la Salud pidió a los Estados incorporar los cuidados paliativos a sus sistemas públicos de salud, el desarrollo ha sido desigual y lento, y España es uno de los países europeos donde más despacio se avanza.